La Vieja Guardia

Zunbeltz, Ádam, Laura y Vhengala son cuatro amigos que desde niños siempre han estado juntos. Su amistad es ya legendaria y tan grande que en el pueblo donde pasan el verano se les conoce como La Vieja Guardia. Los distintos caminos que han tomado ahora les mantienen separados. Sus vidas, dispersas, divagan por senderos diferentes. Sin embargo, el vínculo que les une va más allá de esta vida. Desde hace unos días, Vhengala está teniendo una serie de extraños sueños que al despertar apenas puede recordar lo que le ha sucedido en ellos. Solo recuerda unos hermosos ojos verdes de mujer… que se entremezclan con sus vivencias pasadas, sus recuerdos, el legado de sus antepasados y su conexión inquebrantable con sus amigos.
Ya a la Venta

La Vieja Guardia

“Por La Vieja Guardia, Por la Sangre y el Honor que habita en Nuestros Corazones”

Superación

[…]La voluntad y la fe de Zunbeltz eran inquebrantables; si caía, volvía a levantarse más fuerte. Si se equivocaba una vez, a la siguiente no fallaba, era invencible; jamás se rendía y si lo hacía, no tardaba en volver con mayor tesón a la carga […]

Amor

[…] Sigues siendo indomable, ni los años, ni el viento son capaces de doblegarte. No es hermosura lo que tú posees, ni belleza, ni nada que se atreva a parecérsele; lo tuyo, reina, es pura divinidad, deidad divina de los cielos, pues tú eres hija del viento […]

Amistad

[…] Allí vi a la Vieja Guardia, compuesta por cuatro personas: Ádam, un maestro de la música; Zunbeltz, un ser de nobleza y alma oscura; Laura, su hermana, y yo, conocido como Vhengala, componíamos aquel variopinto grupo; mientras yo disputaba aquella singular batalla, ellos habían recorrido cientos de kilómetros para poder verme, pues ya no residían en esta ciudad […]